
Tenia varios días que no escribía en esta sección... si, se supone que es una sección de mi blog... no se habían dado cuenta? Hay varias categorías... y pues cada una que creo es como una sección... es que me toca explicarles todo? Por ejemplo, en esta sección se supone que voy contando mi día a día… lo que pasa es que no siempre hay muchas cosas que contar, o sea, mi día a día no es muy emocionante que digamos y tampoco me voy a poner a contarles sobre switches y GPS y bases de datos... digo, si en lugar de ser ingeniero de sistemas fuera… que se yo, caza recompensas, o David Banner, la cosa fuera diferente.
Ahora que menciono a David Banner, si recuerdan esas series de los 80s de tipos que iban como de pueblo en pueblo? Y en cada pueblo que llegaban tenían una nueva aventura? Bueno, no se el margen de edad de los lectores de mi blog (de hecho no se ni si este blog tiene lectores, porque ni comentarios me dejan, siempre me responden los mismos), les decía que no se el margen de edad de mis lectores, así que no se si de pronto estoy hablando en chino y ninguno de ustedes jamás en su vida ha visto el hombre increíble, o kung fu (con Mr Carradine y su única expresión), o al Dr. Richard Kimble en el fugitivo… pues bien, estos personajes, andaban huyendo por X o Y motivo, y no tenían casa, ni amigos, ni perro que les ladrara; por eso andaban de pueblo en pueblo, y donde quiera que llegaban, encontraban gente buena, gente mala, aventuras, romances, chicles, mentas, y maní… y si hacían amigos, les duraban un episodio (bueno, a veces dos, cuando quedaban en “to be continued”)…
Y a propósito de amigos… me acordé ahora de otro que hacía amigos nuevos en todos los episodios… me acordé del querido José Miel. Esta pobre abejita siempre se hacia amigo al principio del capitulo de alguna cucaracha o escarabajo, y el 90% de las veces los amiguitos terminaban devorados por alguna mantis religiosa, que a su vez terminaba con un palo clavado en el ojo, mientras José Miel lloraba desconsoladamente…
Bueno, ese es otro ejemplo de esos andariegos con los que crecimos los de mi generación, que siempre tenían aventuras que contar. De seguro que si ellos hubieran tenido un blog, no hubiera sido tan falto de emoción como el mío.
Ya me desvié del tema… tan raro en mí…
Pero este fin de semana, podemos decir que si tuve una aventura que contar. No tan emocionante como el día que el Hombre Increíble evitó que un tractor atropellara a una niñita sordo muda… pero podemos decir que salvé una vida… mas o menos.
Resulta que este fin de semana estuve con L en el Buenavista (para variar), íbamos a ir a cine así que como siempre fuimos a comprar los consabidos M&Ms y el Manimoto en el Vivero, L me esperó afuera, porque había mucha gente y ella estaba cansada y yo entre a comprar solo… cuando estaba saliendo me llamó la atención un niñito que estaba por el puesto de McDonalds, con un Barney en la mano, mirando para todos lados como perdido; el pelaito tiro el Barney al piso y salió corriendo, hacia adentro del almacén.
Luego cuando estábamos con L sentados por ahí mirando lejos y burlándonos de la gente, esperando que fuera la hora de entrar a cine, L vió un niñito que iba caminando solo y me dijo “ese pelaito está como perdido”, yo miré y resultó ser el mismo que había visto en el vivero, así que nos levantamos para seguirlo y avisarle a un guardia o algo; pero no le pudimos aguantar el paso porque el pelaito iba a toda, y aja, L con su barrigona no puede caminar muy rápido que digamos. De vaina alcance a ver que el niño había salido por la puerta que está por el lado de atrás, por Arturo Calle, así que salí corriendo y le avisé al guardia, salimos y encontramos al niñito afuera, y ya estaba con ganas de cruzar la calle. El guardia lo cogió, y lo llevamos al centro comercial de nuevo… ese pobre pelaito estaba súper asustado, el corazón se le quería salir... lo sentamos en una columna, y L le empezó a hablar para tranquilizarlo, que pecao, el pelaito le dio la mano a L y no se la quería soltar, ahí entro sollozos nos dijo el nombre, y que estaba en el Vivero con la mamá… llegó un montón de gente, a tratar de calmar al niñito, le compraron agua y unos chocolatitos. Como la mamá no aparecía le dije a L que me iba para el centro de servicio del Vivero a ver si lo habían reportado como perdido allí; cuando llegué y di la descripción del niño, brincó una señora “Yo soy la mamá! Ya iba a decir que lo llamaran por los parlantes”… Pero que vieja tan fresca… con la frescura del caso, me dijo que ella estaba con el comprando un helado, pero que luego no lo vió mas. Es que ni se inmutó cuando le dije que lo habíamos cogido afuera del Buenavista. Si ese pelaito se mete por ese monte, mas nunca lo ven! Tanto gamín y reciclador que hay por ahí… y lo pero del cuento es que cuando llegamos donde estaba, la vieja tiene huevo de regañarlo! Obviamente todo el mundo le cayó encima diciéndole que no lo regañara, que la culpa no era de él.
Bien dijo el guardia de seguridad ese día. Esas son cosas que uno nunca piensa que le pueden pasar, hasta que le pasan. Uno debería enseñar a los niños que hacer en caso de que se pierdan. Si ese pelaito coge carretera… o sigue caminando como loco por ahí… sencillamente se pierde.
Habiendo cumplido con nuestra buena acción del día, nos fuimos a ver como los marcianos invadían la tierra.
Se alargó un poco este blog… es que me pongo a hablar de una cosa y de otra y no me doy cuenta. Uy, son las 11!! Hora de dormir.
Proyectos de la semana: Esta semana si que tengo cosas por hacer. Pero no les puedo contar porque son Secretos Industriales! Sssshhhh….
Escuchando: Unos MP3 de Café del Mar que le copié a Klau.
Pensando: Que título le pongo a este Post?
Lo que quiero hacer: Dormir










6 jul 2005 | 11:02 AM
Yo tambien fui a ver la guerra de los mundos.
27 mar 2006 | 03:12 PM
Pobre José Miel, y qué mantis de ojos grandes tan cansinas. En España no se retransmitió esa serie, que seguro hubiese sido mil veces mejor que Candy Candy con sus dos coletas más grandes que su cabeza.