Acá en la oficina todas las mañanas, escuchamos una emisora llamada la W. Normalmente tocan temas de mucha actualidad y las entrevistas que hacen son muy interesantes. Todos los días manejan un “tema del día”; sobre el que hacen entrevistas y escuchan diferentes puntos de vista, de expertos en la materia y de los oyentes.
El tema de hoy fue un libro, o más bien el tema sobre el que trata el libro. El libro, escrito por Gustavo Bolívar, se llama “Sin tetas no hay paraíso”. Y toca un tema muy polémico en nuestro país.
Tristemente muchas niñas de escasos recursos (y escasa edad) se han convertido en lo que vulgarmente se conoce acá como CDT o Carne De Traqueto. (Traquetos se les dice en nuestro país esos oscuros personajes, que gracias al negocio de la droga salen de la nada y despilfarran el dinero en lujos, ostentaciones y hermosas niñas de diminutas cinturas y pechos grandes).
Según el libro de Bolívar, el sueño de muchas de estas niñas es ser la mujercita de un traqueto, lo cual les garantiza un nivel de vida muy superior al que están acostumbradas, porque además del dinerito que les sueltan después de cada trepaquesube (yeah yeah yeah!) tienen asegurado estudios, apartamento y muchas veces su entrada a la farándula criolla. Sin embargo estos sueños se ven frustrados muchas veces porque no contaron con la suerte de nuestra amiga Pilar (la que no tiene bicicleta) y no tienen un buen par de tetas. Por eso hacen hasta lo imposible por conseguir el dinero para hacerse unos implantes de silicona que las dejen “aptas” para el consumo traquetil.
En Colombia el número de niñas pechugonas aumenta día a día; solo hace falta irse una noche a algún bar o una disco y es realmente evidente la competencia tácita entre las chicas por mostrar quien tiene las pochecas más grandes y más redondas.
¿Será cierto que así como los caballeros las prefieren rubias, los colombianos las preferimos pechugonas?
Yo si…