Hace un par de semanas vino una prima de L que vive en Italia con su novio a pasar vacaciones a Barranquilla. Por una razón y por otra no habiamos podido salir con ellos, ajá, nosotros estabamos con el cuento de los arreglos en la casa y por eso no los pudimos invitar a un asado (que era mi idea original), luego ellos se fueron como 4 días al Rodadero (un balneario que queda cerca de acá)… total, que solo hasta ayer fue que pudimos salir a comer algo y pues a conocer a Francesco.
Y vino la pregunta del millón. Donde llevamos a Francesco? No se pudo hacer el asado en la casa. Esa era la idea que mas me sonaba a mi… no se, no soy muy sociable que digamos y pues prefiero una comida y unos vinitos en casa… pero ya no se podía; entonces a buscar un restaurante.
Pero tiene que ser algo típico.
Mi vieja Barranquilla (que ya no se llama asi, sino Tajamares de no se que vaina)… no, ya fueron.
Al club de Pesca… pero ni L ni yo queriamos comer pescado de noche.
Varadero, del Mar Vendrá, El Mesón de Morgan… que no queremos pescado de nocheeee!!
Mi tierra. Mi tierra? Ni idea… nunca he ido, no conocemos nadie que haya ido…
A comer chicharron en Narco Bollo… nooooo…
La Cueva (sugirió Daniel)
Uy… La Cueva… La Cueva!!!
La Cueva es casi una leyenda aquí en Barranquilla… aunque no muchos sepan que es, era el punto de reunión y de tertulia del llamado Grupo Barranquilla. Un grupo de intelectuales amigos, mamadores de gallo y pensadores que se reunian en esta esquina del Barrio Boston a tomarse unas cervezas y a arreglar el mundo. De este grupo salieron personajes como Gabriel García Márquez, Alejandro Obregón, Álvaro Cepeda Samudio, Enrique Grau, Fernando Botero y otros más que se me escapan en este momento.
La Cueva está remodelada, se ha convertido en Patrimonio Cultural por el Ministerio de Cultura; ahora es un museo viviente lleno de recuerdos, anécdotas e historias. Hay música en vivo, la comida es deliciosa, y se puede ahondar un poco en la historia cultural de Barranquilla y del pais, mientras se observan fotografías de la época de oro de La Cueva; se ve un documental por una claraboya en la pared o incluso se toca el mítico hielo del coronel aureliano Buendía en Cien Años de Soledad.
Después de comer nos disponiamos a hacer un pequeño recorrido por el lugar y tomar unas cuantas fotos (para el recuerdo, para los italianos y para la coctelera), pero los truenos y el inminente aguacero que se avecinaba nos hizo salir corriendo.



(Les debo más fotos)
En definitiva… el sitio es espectacular. Si vives en Barranquilla que estás esperando para conocerlo? Si no vives acá y algún día vienes, no dejes de visitarlo.