El pasado 8 de Octubre empezó en Colombia el censo poblacional. Nos van a contar a todos y cada uno de los colombianos, para saber cuantos somos, en donde vivimos, como vivimos, que tenemos, que nos falta, si aguantamos hambre y si usamos Internet Explorer o Firefox.
Se supone que el 5 de Octubre llegaba a las casas (a la mía no llegó) una carta notificándonos cuando nos iban a censar, porque es que ese día estamos presos en casa. No podemos salir a la calle porque las manzanas que van a ser censadas serán acordonadas y vigiladas por la policía para que nadie salga del cerco, a menos que tenga un certificado que diga que ya fue censado. No podemos ir al trabajo, y si vamos nos multan y multan a la empresa.
Yo pregunto… ¿cómo van a hacer los trabajadores informales? Esos que venden aguacates y queso en las esquinas, o el que vende café, o el repartidor del periódico, o todos los cientos de miles de trabajadores informales que hay en el país. Esos que si no salen a vender hoy no llevan comida a la casa en la noche… ¿cómo van a hacer ellos?
Y me pregunto también… ¿cómo hacen en los “países desarrollados” para censar a la gente? No me imagino a la policía francesa acordonando las calles de París para que los que no estén censados se queden en sus casas.
*Imagen:
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