Anoche cuando iba del gimnasio para mi casa, pasé por un parque y vi una pequeña niña acurrucada detrás de la estatua de un perro… mas adelante encontré tres niños más tirados en el piso, como atrincherados tras una jardinera, y mientras los miraba, una niña caminaba detrás mío usándome como escudo humano para ocultarse de otra pequeña que infructuosamente miraba para todos lados buscando a sus amiguitos.
Me sorprendió gratamente encontrar, en esta época de playstations, x boxes y novelas repletas de torsos desnudos, a un grupo de niños jugando al escondite (o las escondidas como le llaman en otras partes)… y me acordé de mis épocas de niño… cuando nos reuníamos durante las vacaciones e íbamos de casa en casa reuniendo toda la patota de vecinos (Platanito, Kico, Jaime, Alvarito, Vicky, Tina (*suspiro*), Rober, Paco y Pedri, Grabiela, Andrés y Pipe, Cristian, Anuar, Juan Carlos, Mafe, Moncho, Tico, Claudia y yo) para salir a jugar… a cualquier cosa… a la yeba o lleva o como quiera que se escriba, a cuatro ocho y doce, al fusilao, y a uno de mis preferidos: el escondite (o las escondidas, como le llaman en otras partes).
Me fui todo el camino a casa recordando como decidíamos quien se la quedaba (es decir, quien tenía que buscar a los demás); recordando que en la casa de pinocho todos cuentan hasta ocho, que una vieja mató un gato con la punta del zapato, y que el que tenga un zapatico cochinito cambia de pie; recordando cuando las vecinas nos gritaban que saliéramos del jardín porque íbamos a dañar las plantas; recordando a algún hermanito menor que no dejábamos jugar y se dedicaba a “sapear” los escondites de todos; recordando cuando alguien que estaba escondido decidía mejor irse para su casa y durábamos horas buscándolo; recordando cuando me quedaba bien bien escondido esperando ser el último que faltaba por encontrar para luego intentar liberarlos a todos.
Ahora los niños no juegan a eso. Ahora los niños se encierran en sus cuartos a jugar San Andreas o a matar nazis, ahora la niñez termina mucho mucho antes… no saben los niños de ahora de lo que se están perdiendo… desperdiciando los mejores años de su vida frente a una pantalla (que ya tendrán tiempo de hacer eso cuando crezcan y pongan un blog en La Coctelera).
Por eso me alegré al encontrarme con ese grupo de pequeños jugando al escondite (o las escondidas como le llaman en otras partes) en ese parque. Porque esos niños si saben para que es la niñez. Por eso me fui todo el camino a casa con una sonrisa en la cara y cada vez que veía un árbol me daban ganas de correr y tocarlo diciendo POR MI Y POR TODOS!
Imágenes:
1. http://www.gottshall.com
2. http://www.artistbobrennie.com