Hablar del aborto es para la iglesia católica casi como hablar de la masturbación del Papa. No puede haber nada peor ni nada más insultante.
El pasado 10 de Mayo La Corte Constitucional despenalizó en Colombia, cinco votos contra tres, el aborto:

A. Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la salud o la vida de la mujer certificado por un médico.
B. Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico.
C. Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta debidamente denunciada constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o de transferencia de óvulos fecundados no consentidas, o de incesto.

Inmediatamente la iglesia se pronunció sobre el tema y condenó a la Excomunión a los cinco magistrados que votaron por la despenalización parcial del aborto y a todo aquel que coopere; eso incluye médicos, enfermeras, conductores de ambulancia, madres, padres, amigos, familiares y al portero que le abre la puerta a la mujer al entrar a la clínica.
Al preguntarle a Monseñor Pedro Rubiano sobre que debe hacer una familia (que no es sólo la madre) en caso de que se sepa que un niño viene con graves problemas congénitos y que va a tener una vida invivible (no se si esa palabra exista porque Word me dice que no) a causa de estos, respondió que Dios proveerá… Y yo digo… no Monseñor… Dios no proveerá… Dios no aliviará el sufrimiento de ese niño ni de esa familia.
Estoy cansado de esa idea de la Iglesia Católica de que aquí venimos es a sufrir… que todo lo malo que nos pasa es culpa de nuestros pecados (y de los pecados de otros, porque igual nacemos y ya somos “impuros”) y que todo lo bueno es porque Dios es misericordioso con nosotros.
Las manifestaciones siguen (con Divino Niño a bordo), las protestas siguen, las Excomuniones comienzan (¿será que algún cura si reconoce a uno de los magistrados en misa le va a decir que no le puede dar la comunión porque está excomulgado?), ya hay puestos en los centros comerciales con videos a bordo y papelitos y panfletos que dicen NO AL ABORTO

y yo pregunto… esos puestitos valen plata… ¿por qué esos católicos, si son tan buenos, no ayudan con esa plata a la gente que lo necesita en vez de estar perdiendo el tiempo ahí? Si tanto defienden la vida de los niños ¿por qué no se gastan la platica de los panfletos en darle comida a tantos niños que se están muriendo de hambre en este país?

Yo estoy de acuerdo con la despenalización del aborto. No estoy de acuerdo con la iglesia católica en este y en muchos otros temas; temas que de pronto en la edad media tenían vigencia y validez, pero los tiempos cambian, y al parecer los católicos no. ¿Cómo es posible que desde el mismo Vaticano están pidiendo a los católicos que boicoteen las presentaciones del Codigo Da Vinci? A este paso no falta mucho para que hagan una hoguera en la plaza de San Pedro quemando los libros de Dan Brown… y de paso a los bloggers que apoyemos la moción de la Corte.