El otro día hablando con Ana de todo un poco como los locos, llegó el tema de las mentiras, de la confianza y de la amistad. Wow... tres temas bastante complicados de tocar e incluso de definir. Temas que con toda seguridad pueden generar más polémica que una película sobre los hijos que tuvo la virgen de Fátima con los pastorcitos... por poner un ejemplo y a propósito del tema del post de mañana.

ejem... como pone uno un link a un post que aun no ha escrito?

Entonces el cuento fue que llegó el tema a nuestra amena conversación sobre cualquier cosa mientras anita estaba en casa de sus papis y yo estaba en el trabajo con ganas de estar en la casa... sip... a veces nos robamos (yo un poquito mas que ella) algo de tiempo del trabajo y hablamos por messenger de temas de importancia internacional y hasta vemos fotos de indias en tanga...
Puntualmente el tema de nuestra conversación (para cortar ya con la introducción tan larga que no dice nada de nada) fue preguntarnos mutuamente que pasaría si por cosas de la vida nos enteramos de que un buen amigo hace cosillas no tan buenas. Por ejemplo... supongamos que somos amigos y nos conocemos hace ratito, y nos hemos contando algunas cosas un poco personales (es decir, hay un poco de confianza, esa que hace que una relación pase de “conocidos” a “amigos”) y de pronto por cosas de la vida te enteras de que soy albino, que soy del Opus Dei y me flagelo... no... eso no... algo menos tétrico... digamos que por un tercero (o porque a mi se me escapa) te enteras de que además de Ingeniero de Sistemas soy asaltante de caminos... yo no te he mentido en nada... simplemente te he “ocultado información”. O para ponerlo menos complicado (y no involucrar problemas legales o que los gringos te nieguen la visa por ser amigos) supongamos que tu eres de Green Peace y yo soy en mis ratos libres cazador de focas (con bate)... o algo así... como me explico... que yo no te haya contado que yo hago o soy algo con lo que tu no estas para nada de acuerdo.

¿Afectaría eso nuestra amistad?

¿Cambiarían las cosas?

¿Pasarían nuestra amenas y largas charlas sobre la cría de caracoles de río a un simple “hola” – “hola que tal” – “bien, hablamos luego”?

Porque es que tengo algo que confesarles... el sábado pasado cometí un crimen... pero les cuento el miércoles, porque el tema de hoy es otro.
Imágenes:
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