Todo lo que voy a narrarles a continuación es, según el protagonista, absoluta y completamente cierto. Cuenta que todo lo vio con sus propios ojos y por eso dice él que es capaz de jurarlo ante un cura y ante notario si es necesario...
Pero a mi no me crean.
Yo ni siquiera conozco al protagonista.
Esto no me pasó a mi, le pasó al amigo de un amigo.
Cuenta este señor (que no se ni como se llama, por lo que le daremos el nombre de Pablo) que todo ocurrió en su pueblo natal, un pueblo que se encuentra cerca de Sahagún, en el departamento de Córdoba, en la Costa Norte Colombiana. Pablo era un niño de ocho o nueve años cuando su hermana se enfermó gravemente... ningún médico, ni ningún curandero de la zona logró aliviar a la pobre hermana de Pablo (por cierto, no me pregunten que tenía, porque no tengo ni idea... lo cierto es que estaba muy mal la pelaita). Fue entonces cuando alguien en el pueblo le dijo a la mamá de Pablo, que por qué no le pedía a San Aquilino por la salud de la niña... que le ofreciera algo y que vería como él se la curaba.
San Aquilino,según cuenta Pablo, que contaban en su pueblo, es un santo muy milagroso. Muy milagroso y muy original... porque a diferencia de otros santos a los que les ofrecen penitencias, y caridades, y padres nuestros a cambio de sus milagros; a San Aquilino hay que ofrecerle parrandas.
Si.
Parrandas.
Fiestas, jolgorios, fundingues, rumbas, baile, música y ron.
Tu vienes y le pides a San Aquilino que te conceda el milagrito, y a cambio le ofrecen 2, 3, 4 o mas días de parranda (de acuerdo a la dificultad del milagro a realizar).
El cuento es que Doña mamá de Pablo ofreció dos días de parranda a San Aquilino para que le curara a la niña... y la niña se curó.
La señora quería hacerle trampita al santo y ahorrarse la parranda, cuando una amiga le recordó, que San Aquilino, además de muy milagroso, era muy vengativo... si le ofrecías algo y luego no se lo cumplías, el santo tomaba venganza... Pero Doña mamá de Pablo tenía miedo de hacer la parranda porque sabía que San Aquilino, además de muy milagroso y muy vengativo, también le gustaba mucho la pelea.
Cuenta la historia que San Aquilino tiene un sombrero, y si durante la fiesta, San Aquilino se quita el sombrero... hay pelea... con puños, cabezas rotas, heridos y hasta muertos... A mi no me crean, pero así mismo dice la historia.
Así que fueron a pedirle el santo a la familia que lo alquilaba... ah, porque esa es otra cosa... cuenta Pablo que San Aquilino, no estaba en la iglesia del pueblo, sino en casa de una familia que lo alquilaba para que hicieran las rumbas en su honor. La gente pedía el milagro, ofrecía la parranda, el santo cumplía, se lo alquilaban a la familia esta, armaban que tremendo parrandón de varios días, y cobraban la entrada a la fiesta, vendían el ron, vendían la comida y el dinero recogido era para pagar el alquiler del santo, para pagar los músicos, para pagar lo que se había comprado para la fiesta y a veces quedaba algo para la familia.
San Aquilino vivía en una botella de agua. Y sólo se dejaba ver cuando a el le daba su regalada y santa gana. Así que durante toda la fiesta Pablo se la pasó mirando y mirando y mirando la botellita a ver si lograba conocer como era el famoso santo... pero nada... la parranda seguía y el santo no se dejaba ver... y Pablo miraba y miraba y miraba... y nada... y miraba y miraba y miraba y de pronto!!! ZUAS!!! Apareció el santico. Cuenta nuestro protagonista (o sea, Pablo) que San Aquilino es un santo pequeño, de pantalón negro largo, camisita blanca y un sombrerito... muy elegante el santico. Pablo lo vió y jura y rejura que antes no estaba en la botella.
Así que la fiesta siguió y ya iba dia y medio de fiesta cuando en una de las multiples visitas de Pablo a ver al santico, se dio cuenta de que el sombrero de San Aquilino ya no estaba en su santa cabeza.... Sino en el fondo de la botella-casa del santo.
Caia en ese momento un tremendo aguacero sobre el pueblo cuando Pablo salió diciendo que el santo estaba sin sombrero... a doña mamá le quiso dar algo cuando lo escuchó porque eso significaba pelea segura (con todas las de la ley, como le gustan las peleas al santo), pero afortunadamente debido a la lluvia, la gran mayoría de los que estaban en la fiesta ya se habían ido para sus casas, así que no quedaba nadie con quien pelear... pero, como el santo tenía sus mañas, aparecieron de la nada un grupo de hombres que buscando guarecerse de la lluvia llegaron a la casa de la parranda... entraron, pidieron ron y dijeron que luego luego lo pagaban... tomaron... bailaron... y pidieron otra botella (sin haber pagado la anterior) y cuando les reclamaron que pagaran antes la primera, ellos respondieron que ya la habían pagado.
Que no.
Que si.
Que no
Que si.
Y tenga...
Que se armó tremenda pelea, con puños, patadas, cabezas y muebles rotos, heridos y según pablo casi acaban con la casa; y luego el santo volvió desaparecer dentro de la botella... y la botella fue devuelta a la casa de los dueños, hasta el próximo milagro... y la próxima pelea.
Así como me lo contaron, así yo se los conté...
Pero a mi no me crean.
Yo ni siquiera conozco al protagonista.
Esto no me pasó a mi, le pasó al amigo de un amigo.
Cinco estrellas antes que San Aquilino se quite el sombrero...
Imágenes:
1. http://www.parrandavallenata.com
2. http://www.magicaweb.com/
3. http://www.dgeec.gov.py/