Haciendo juicioso la tarea que me dejó el señor Turin quiero mostrarles una historia que escribí hace ya algunos años (por allá en el 86 u 87 tal vez); no sin antes aclarar que no recuerdo como ni por qué la escribí... de hecho, creo que lo que sucedió fue que en alguna oportunidad escuchando alguna emisora de esas de onda corta encontré un programa de la radio argentina donde contaban leyendas y tradiciones de las pampas... tal vez ahí escuché esta historia y lo único que hice fue transcribirla, tal vez ahi fue donde escuché por primera vez sobre "El familiar" y se me dió por escribir esto... Para ser sincero, no lo recuerdo... sólo se que en un cuaderno de Ciencias Naturales de sexto grado encontré, muchos años después, mientras escarbaba entre unas cajas guardadas en un closet, esta historia que siempre he considerado como mia y que hoy quiero compartir con ustedes.
El Familiar.
En San Pedro quedábamos los inútiles no más... los viejos, los niños y algún que otro vago.
- Medardo, te me quedás con el abuelo. No le hagás faltar nada, sabés?
Me había encomendado el papá antes de subir con mis hermanos en el camión que lo llevaría a la plantación.
- A ver mijo... arrímese... ponga a calentar una ollita de agua, el abuelo va a cebar unos amargos; que para eso es viejo, pero no manco ah? Ponga atención... no le vaya a hervir esa agua.
Largas horas pasaba con el abuelo meta cuento y cuento entre mate y mate. Decía que él de letras y garabatos no sabía nada y dichoso de usted que puede aprender esas cosas en la escuela, decía; pero ha de saber que hay cosas que los libros no enseñan y empezaba con los cuentos hasta que parecían casi una oración.
Y así se iba pasando el rato... lleno de historias estaba el abuelo. Siempre una nueva y después otra y otra.
- Medardo, te olvidarás de tu propio nombre; pero de lo que te voy a contar no te olvidarás jamás – Me decía... y empezaba otra. Yo me pasaba el día repartido entre el abuelo y las ovejas.
- No te preocupés de otra cosa – decía el abuelo – que yo me cuido solo.
Un día se me dio por pedirle que me contara de cuando él también iba a la cosecha, a levantar la caña, como iban mi padre y mis hermanos y como pronto empezaría a ir yo también.
- Mijo, si quiere que le cuente como es aquello, va a tener que arreglarle la cara a esa cebadura, y este mate... ya parece las invasiones inglesas... puro palo y agua caliente.
Noté que al viejo le brillaban los ojitos. Era la primera vez que lo veía así... se ve que me iba a contar algo interesante y había que escuchar con orejas y con ojos también.
- Vea mijo. Aquello no se lo deseo a naiden. En el ingenio la proveeduría se pone todo. Todo el mundo está condenado a proveeduría forzosa: libreta y vale, como ahí ninguno sabe leer... La caña se cultiva toda con peones criollos, el gringo no sirve, no aguanta doce horas bajo el sol, meta machete y machete con el solazo por camiseta y un pañuelo pa’ que el polvo se meta a los ojos... porque ahí si está jodido. La máquina no da descanso, no puede faltarle la caña, así que hay que cortar y pelar y bombear la abrasadera hasta el arrastre... sin parar. El trapiche no para, el peón no para. Ahora en la cosecha lo que mas viene son los indios, no hay como el mataco o el chiriguano pal’ desmonte de caña... viera usted la destreza de esa gente mijo.
A la noche, alguno trae una botella de alcohol y ahí no mas se arma una ronda... de mano en mano... como un tabaco, vió? Y les agarra un dolorcito en el alma y se quedan calentándose los huesos cerca del fuego. Y meta trago y tabaco en ronda. Según se van pasando las horas, se van quedando dormidos los más flojos y los más aguantadores empiezan los cuentos... a la final solamente algún cansao’ se oye en medio de la noche. Al otro día otra vez a trabajar, de sol a sol y Ay de pararse un minuto! Ya les cae el capataz encima; al final, entre multa y multa, se terminan comiendo la cuarta parte del salario... apenas si queda pa’ fideos y un pedazo de carne, azúcar y hierba mate.
Así se iban pasando los días, pero todos esperaban, sin nombrarlo, que el familiar se cobre su víctima.
En mitá de la noche, algo huele fuerte entre las cañas... un olor a azufre mijo, un olor hediondo.
Las nubes se cierran y en silencio, ni los perros ladran... por ahí entre las plantas, se ven como dos ojos... brillantes... como fuegos.... y se pierden. Más allá, otra vez... dos ojos de fuego. El viento trae ruidos raros... como cadenas arrastradas.
Dicen que el familiar tiene unas cadenas en el pescuezo. Algo anda rondando la propiedad... sin hablar aparece atrás y se pierde... es como un perro enorme, un perro negro dicen que es.
Contra el familiar no sirve ni la misma bala... no le hace daño al desgraciado. Es como el mismo diablo...
Pero al final, el familiar anda rondando no más.
Dicen que de día el patrón lo tiene en los sótanos, o en la caldera dicen que está... por eso nadie quiere entrar ahí y cuando el capataz manda a alguno a buscar una herramienta, ya se sabe... lo han elegido para el familiar.
En cada ingenio hay un familiar, el patrón hace un pacto con el diablo, santígüese mijo, y el patrón le da al familiar un peón cada año pa’ tener buena cosecha. Cuando alguno se cae en la caldera, que antes era de leña, no como ahora que son a gas, dicen que el familiar ya se cobró su víctima... o hay veces que algunos no aparecen de la noche a la mañana y nadie sabe donde están... es que ha sido el familiar.
Al patrón le da suerte y abundancia... y si el patrón no cumple, dicen que el familiar agarra y se cobra con él... pero que va... siempre termina cobrándose un peón.
El abuelo, que en paz descanse, tenía razón. Iba a olvidar mi nombre antes que la historia del familiar. Para estas que al otro año me tocó ir a Jujuy a mi también... a la cosecha de la caña.
Contaban que un día había caido uno... un tucumano dicen que era... que había sabido del familiar y que por eso andaba siempre con un cuchillo... siempre en el cinto. Y un día lo habían mandado al cuarto donde estaba el familiar... pero el bicho ese no le había podido hacer daño gracias a que el hombre le había hecho frente con la cruz del puñal... porque nada le hace al familiar el filo, sino la cruz que se hace con el mango. Entonces contaban que el patrón había llamado al indio y le había dado mil pesos, cuando mil pesos eran plata, pa’ que no cuente nada... y el hombre de había ido no más... calladito y bien pagao’.
Ese año el patrón desapareció. Dicen que el familiar nunca se queda sin comer... y el patrón había tenido que pagar su deuda.
Imagen:
1. http://www.folkloredelnorte.com.ar/









17 may 2007 | 01:07 PM
Hacia mucho que no escribías, o al menos que no leía yo algo como esto por estos lares... Una historia no sé si fascinante o espeluznante.... No había oído hablar hasta ahora del familiar... Lo que me extraña es utilizar este nombre para un perro tan grande sin cabeza… ¿Cómo se le puede llamar familiar?.....
Qué tengas un lindo jueves, Luquitas…
17 may 2007 | 03:40 PM
huy...Creo que esa historia está muy aterradora aunque hay que aceptar que en la costa hay muchas historias que hacen dar miedo, pero que sea verdad? quien sabe? no se.
17 may 2007 | 05:24 PM
Tronco de cuento!! se devora rapido, con buen ritmo... que bacano
Pero, tengo la misma duda de Anita, porque "El Familiar" ? de donde sale el nombre?...
Otra pregunta, ese dibujo es suyo?
17 may 2007 | 06:52 PM
Anita: Pues la historia no es ni fascinante ni espeluznante... es simplemente una historia... leyendas y cuentos de esos que abundan en nuestros campos.
Dulzura: Desafortunadamente estas historias se están perdiendo poco a poco... desplazadas por el XBox y el nintendo Wii. :S
Jean Po: Pues viejito... no se si agradecerle o no sus elogios, porque como dije en el post no estoy seguro de que yo lo haya escrito, jajaja.
Que por qué se llama el familiar? Se lo debo... así es el nombre de la leyenda...A lo mejor si algún lector argentino se pasa por aquí nos pueda colaborar.
Y no, el dibujo no es mio... lo saqué de aquí: http://www.folkloredelnorte.com.ar/leyendas/familiar.jpg
17 may 2007 | 11:12 PM
Y si no tenía cabeza, ¿cómo se deboraba a la gente?
Saludos
18 may 2007 | 12:59 AM
Super Lucas....estos cuentos me han gustado :D
18 may 2007 | 03:44 AM
Buen cuento mano, me dio la idea de hacerme uno con el famoso viruñas santandereano.
18 may 2007 | 05:07 AM
bueno bueno , este cuento hace parte del acervo popular de todos lo pueblos ,en nuestros campos se escuchan cuentos asi me quito el sombrero .
24 sep 2007 | 02:19 PM
"mitos de nuestros campos". El familiar era el que se comia a los peones más rebeldes a los que cuestionaban las condiciones de trabajo. Los mataban amigos!!!, mataban a los peones y se los atribuian al familiar. Forma parte de las creencias. Justamente por eso funcionan. Por creerlas. El azucar de los ingenios argentinos esta manchada con sangre.