El otro día fui a Hamburguesas el Corral y pedí una deliciosa Corralísima al carbón con queso y tocineta (valga la publicidad)… y bueno, como esa hamburguesa demora un poquito más en estar lista que las otras, me dediqué a hacer lo que siempre hago mientras espero a que esté listo mi pedido cuando como en la plaza de comidas de algún centro comercial… mirar y analizar (y burlarme de) los demás.

Iban por el turno 9 y mi turno era el 13.

Turno 10.
Una cuchibarbie. Una de esas viejas cincuentonas que se visten con apretadas minifaldas de colores fuertes e intentan disimular sus (muchos) años con tremendo par de tetas de silicona y en cuyos rostros se ve el botox por todos lados.

Turno 11.
Un grupo de extraños seres de grandes afros y pintas estrafalarias que disertaban airadamente sobre cual extinta gaseosa era más rica: la Konga o la Tamarindo Postobón.

Turno 12.

Turno 14.
Los dos yuppies-wanna-be que con celulares de última generación y sus respectivos bluetooth gritaban a 5,000 decibeles sobre multimillonarios negocios que les iban a permitir beber ron por 30 días seguidos.

Turno 12.
Nada que aparece el tipo del turno 12.

Turno 15.
La parejita que se comía a besos mientras sus hamburguesas se enfriaban rápidamente en la mesa.

Turno 12.
Bueno… y ese man que? Yo lo vi, porque estaba delante mío, había pedido 3 hamburguesas para llevar… incluso le quedaron debiendo $10.000 porque “no había menudo”.

Turno 16.
Un grupo de vendedores del centro comercial hablando pestes del gerente de turno, porque les exigía que siempre que atendieran a un cliente lo hicieran sonrientes, saludaran y lo tratarán de “señor” en lugar de “llave”.

Turno 12.
Será que le pasó algo? Será que lo llamaron de la casa y tuvo que irse de emergencia?

Turno 17.
3 viejas desocupadas con cientos de miles de bolsas de Studio F, seguramente pagadas por sus maridos mientras ellas se parrandean a los instructores del gimnasio.

Turno 12.
Me pongo a mirar para todos lados para buscar al tipo del turno 12 y no lo veo… sería capaz de ir a decirle que se le va a enfriar la hamburguesa.

Turno 13.
Por fin llegó mi hamburguesa.

Turno 12.
Ya me estoy preocupando… ¿qué puede hacer que alguien no reclame su almuerzo? ¿Será que se le olvidó en que restaurante había pedido?

Turno 18.
La abuelita que salió con la nieta a comprarle el “niño Dios” y ahora está encartada con la supermegahamburguesa que la niña le hizo pedir porque se le descuadra la chapa como abra la boca para darle un mordisco.

Turno 12.
Me cambio de silla para poder mirar para el otro lado y buscar al tipo del turno 12.

Turno 19.
2 niñas con uniforme de McDonalds… jajaja, como para sacarles una foto!

Termino mi hamburguesa y el tipo del turno 12 nada que aparece… estoy contra el tiempo pero decido hacer un recorrido rápido por la plaza de comidas para ver si encuentro al tipo del turno 12. Miro por aquí, miro por allá y nada… cuando ya me había resignado a irme lo veo en una mesa un tanto apartada con los ojos cerrados.

¿Cómo se queda dormido alguien en una plaza de comidas de un centro comercial con el tremendo escándalo que hay??
Chanfle!
¿Será que el tipo no está dormido?
¿Que tal que le haya dado un infarto y esté muerto?
Digo… puede pasar no?

Y bueno, si yo me acerco y le hablo y le toco el hombro y el tipo resulta que está muerto no lo puedo dejar ahí y irme como si nada… me tocaría decirle a un vigilante o algo, y seguramente vendrá la policía y me harán preguntas… porque no creo que si uno se encuentra un muerto simplemente avisa que está muerto y se va.Además resultaría sospechoso que yo le haya ido a hablar si no lo conocía, y ese cuento de que estaba pendiente de su turno en El Corral y me puse a buscarlo para avisarle que ya estaba listo su pedido está como sospechoso… nadie normal haría eso.

Y ahora qué hago?

Me voy y ya?

No… que tal… ahora me asalta la duda y la curiosidad de saber si el tipo está muerto o dormido.

¿Qué hago?

Piensa, Lucas, piensa…

¿Qué haría una persona normal? Pues se va y listo… pero es que yo no soy una persona normal… soy un blogger y este es un tema que está perfecto para el blog. Además si me voy sin saber que pasa el post quedaría inconcluso.

Que hago… que hago???

Y no se me ocurrió más nada que “tropezarme” con la mesa del señor… si no se despierta o se cae de la silla es porque está muerto…

Y eso hice.

El tipo se despertó de un brinco.

Miró el turno, que ya iba como por el 30, salió corriendo a reclamar su pedido, cogió su bolsa y corrió hacia las escaleras.

Yo me fui con la satisfacción del deber cumplido.

Cuando bajé me encontré en el primer piso con una de las niñas del Corral que estaba como buscando a alguien. La niña iba con un billete de $10.000 en la mano.

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