Eso decía mi abuelo.

Y cada día estoy más convencido de que tenía toda la razón.

En estos últimos días la muerte ha estado muy cerca de mi… bueno, mas que de mi de las personas a mi alrededor. No me gusta cuando eso pasa. Usualmente la muerte es algo en lo que evito pensar (y creo que la mayoría de nosotros hacemos lo mismo). Cuando las cosas van “normales” la muerte no existe para nadie. Y es que así debe ser, supongo; sería muy estresante y enloquecedor estar pensando todo el tiempo en que nos vamos a morir. Supongo que por eso es que me da tan duro cuando alguien cercano muere y me hace pensar que en cualquier momento ne voy, o se va alguien muy querido.

Hace un par de semanas murió una amiga. Fue al médico supuestamente con gripa y le encontraron una erupción en un brazo, pero como ella dijo que ya le había dado varicela no se la trataron. Le dio varicela y murió. No es justo.

La semana pasada le diagnosticaron leucemia al niño de 3 años de una amiga. Ella tiene 41 años. Es su único hijo. Y ahora le pasa esto? No es justo.

El fin de semana pasado el hijo de una amigaintentó quitarse la vida, un pelao de escasos 20 años, intentó suicidarse tomandose un frasco de insecticida… por una pena de amor. No es justo.

Esta mañana murió el esposo de una compañera de la oficina. Después de más de 2 meses de estar peleando con la EPS (con tutelas a bordo) para conseguir su traslado a Medellín para una operación, por fin se la autorizan. Se iba hoy en un avión ambulancia. Y esta madrugada falleció. Se iba hoy para Medellín. No es justo.

Es que la vida no es justa.

La muerte no es justa.