Ayer hablando de todo un poco acá en la oficina, mientras hacíamos un break en nuestro arduo trabajo, llegó el tema de las salamanquejas. (¿si ven que profundos son los temas que tratamos en nuestros ratos de ocio?).

Bueno, en realidad el tema fueron los lobitos (no sé cómo se llamarán los lobitos en otras partes, pero acá les decimos lobitos)... ahora bien... ¿cómo les explico que son los lobitos?. Son como una lagartijas; habían unos que eran rayados y otros que tenían tonalidades azules y verdes y eran más grandes... y digo "eran" porque ese fue el tema de ayer: que hace rato que no vemos lobitos de esos que eran tan comunes antes en los parques y los jardines de las casas.

Yo recuerdo que en época de vacaciones del colegio, salía al parque que estaba frente a mi casa con la vicky, que era una pastor alemán que teníamos en esa época, a cazar lobitos. Siempre salíamos tipo 1 o 2 pm, cuando el sol está en su apogeo y los lobitos salían a asolearse un poco. Con palos o con piedras o con caucheras (y con la ayuda de la Vicky) cazábamos (masacrábamos diría yo) cuanto lobito se cruzara en nuestro camino.

Y ahora no hay.

No estoy diciendo que la Vicky y yo los matáramos a todos, pero ahora me arrepiento de haberlo hecho.

Pero el cuento no era sobre los lobitos, sino sobre las salamanquejas, que por cierto, tampoco sé como las llamarán en otras partes, pero acá en la costa también les dicen cuquecas. Según doña Wikipedia, en realidad son geckos y el nombre salamanqueja es una variación de salamanquesa. El que quiera leer que lea aquí.

Antes no había tantas como ahora, o al menos yo no recuerdo haber visto tantas como ahora… pero actualmente casa que se respete, tiene su salamanqueja. Pegada al techo cazando mosquitos, hormigas aladas y cualquier insecto que se cruce en su camino atraído por la luz del foco. Cuando pequeño el cuento era que si a uno le caía una salamanqueja de esas transparentes que dejan ver parte de sus órganos internos, en la piel, le dejaba por siempre una marca, porque supuestamente su piel tenía un ácido que quemaba. (no se que habrá de cierto en esto y nunca lo he averiguado, pero si algún amable lector lo hace le agradezco que nos cuente). Habían unas como entre rosadas y grises, las transparentes y unas gris oscuro con la cabeza anaranjada.

Entonces… yo si recuerdo que antes habían salamanquejas. Uno las veía de vez en cuando por ahí en las paredes. Encontraba sus excrementos arriba de algún libro. Les huía cuando estaban en el techo para que no le cayeran encima. Eso lo recuerdo. Lo que no recuerdo es que cantaran.

Y ahora cantan. Hacen unas especie de chasquido gutural. Tec tec tec tec tec tec tec tec

Ayer hablando en la oficina concluimos que ninguno de nosotros las había escuchado cantar cuando éramos niños, pero que ahora si cantan.

¿Será que hemos sido testigos de la evolución de una especie? ¿Será que en todas partes cantan o solo acá en Barranquilla? O ¿será que simplemente antes no les prestábamos tanta atención porque habían cosas más interesantes que hacer que estar pendientes de las salamanquejas?

¿Alguno de ustedes las ha escuchado cantar?

 

 

Canción recomendada: Fonseca – Mi Lagartija Azul.