Hace más o menos dos años instalamos acá en la empresa un reloj de control de tiempo con lector biométrico para remplazar las famosas tarjetas de timbrada....

El cuento es que acá se venían presentando ciertas irregularidades con el uso del antiguo reloj, (de esos en que metes una tarjetica de cartón y él le imprime la fecha y la hora de timbrada); resulta que algunos empleados inescrupulosos le “hacían trampa” al reloj. Venian a trabajar por ejemplo un domingo, se iban a las 10 am y le dejaban la tarjeta al vigilante para que a eso de las 3 o 4 pm el las pasara por el reloj… y así cobraban más horas extras de las que en realidad trabajaban. Ahora, con este nuevo sistema si pailas! Porque necesitan timbrar con el carnet y la mano derecha (el reloj lee el contorno de la mano). Así tendríamos un mejor control de las horas exactas de entrada y salida de los empleados, haría posible apretarle la correa a los que tenían llegadas tarde reiterativas, las horas extras se liquidarían y pasarían a nómina automáticamente y se acababa el carrusel de las timbradas falsas.

Como sucede con todo cambio (y este fue un cambio grande y brusco, porque acá se venían utilizando las tarjetas de timbrada como desde 1920) al principio tuvimos unos cuantos problemitas en la implementación y con algunos empleados. Entre los "peros" que encontramos hubo de todo: desde dudas de la confiabilidad del sistema hasta el riesgo de contraer alguna enfermedad que alguien mas tuviera en las manos.

Pero el último “pero” que se nos presentó si es digno de un post (por eso es que estoy posteando sobre eso).

Pueden creer que alguien se niegue a timbrar por miedo a que el reloj le coloque en su mano “la marca de la bestia”.

16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

Al principio no me lo podía creer… ¿será que son puras ganas de joder? No… el tipo estaba convencido que ese aparato le podía poner la marca de la bestia. ¿Cómo le explicas (o más bien como le demuestras) a alguien que cree eso, que el reloj NO puede ponerle la marca de la bestia en la mano? O sea… ¿cómo se pone uno a discutir temas de religión con personas que esos aspectos son, como decía mi abuelo, cerradas, trancadas por dentro y botaron la llave al mar?

Pero resulta que el caso no es tan inaudito como pensábamos y en la página del fabricante del reloj encontramos comunicados de la compañía con aclaraciones a nivel de Privacidad, Radiación y (si, así es) religión. Al parecer nuestro caso de “la marca de la bestia” no es el primero que se presenta y el fabricante nos dio la solución. Según el libro de las revelaciones la marca se coloca en la mano derecha o en la frente… la solución entonces fue hacer que esas personas timbren con la mano izquierda con la palma hacia arriba. Y listo. Santo remedio.

 

Es que se ve cada cosa, ¿cierto?

 

 

Tags Blogalaxia: , , , , ,