Me costó decidirme por el título de este post.

No robarás es un buen nombre, porque no está bien robar. Eso se lo dejó muy clarito Yahvé a Moisés cuando le entregó los mandamientos. La ley de los hombre también es muy clara con respecto a eso. No se debe robar. Malo malo malo. Es muy malo robar. Tomar lo que no es de uno. Lo que otra persona ha conseguido con el sudor de su frente. Si. Ese era un buen título para este post.

El cuento fue que me robaron. O bueno, intentaron hacerlo.

A mi solo me han robado... a ver... 2 veces.

Una vez hace como 12 años me robaron una cadena cerca al patinódromo. Un tipo se me acercó con un revólver y muy amablemente me pidió que le entregara la cadena.

Otra vez cerca de Home Mart me robaron el celular y el reloj, pero cuando el tipo se subía a la moto tropezó y dejó caer el reloj. Solo se llevó el celular.

La tercera vez fue esta última. Pero no salió tan bien como el ladronzuelo esperaba.

Yo salía del trabajo y como gracias a las maravillosas obras del Transmetro toca dar la vuelta al mundo para coger la via 40, pues ahí estaba yo... en medio de un trancón para hacer un giro en U (que debería estar prohibido) para poder coger rumbo a mi casa.

Yo si sentía que el carro que estaba atrás mío pitaba insistentemente... y mientras pensaba "este infeliz que quiere? Que pase volando?" se me dio por mirar por el retrovisor... y vi como me hacían señas desde un camión de coordinadora. Fue ahí cuando vi como un muchacho andrajoso se alejaba corriendo por entre los carros con una de las tapas de mis rines.

Como pude me salí de la fila mientras le pitaba y le gritaba a un policía de tránsito que me acababan de robar. Parqueé en carro en un montón de tierra y me bajé a toda velocidad. Ya el policía había visto al muchacho y corría conmigo mientras le gritaba a otro policía que estaba más abajo que detuviera al ladrón. Solo alcancé a ver que el otro agente le mandaba un bolillazo a la espalda al muchacho y lo agarraba por la camisa.

El ladrón tendría unos 13 o 14 años máximo. Llegamos y lo miré con tanto odio... El agente me entregó la tapa del rin. El muchacho estaba llorando. No sé si del golpe en la espalda. Del susto. Del golpe en la cabeza que le dio el agente que llegó conmigo. O de pura farsa para que lo dejaran ir.

Tenía tanta rabia dentro de mí.

No hubo denuncio ni nada. Yo sólo quería coger mi tapa e irme.

Tenía tanto rabia. Tanto odio hacia ese muchacho que quería quedarse con algo que era mi... Que si hubiera podido... si hubiera tenido la oportunidad... si lo hubiera cogido yo... en otra parte... sin policías y sin tanta gente... el título del post hubiera podido ser otro.

 

Imagen: http://www.americanartarchives.com