Hoy en día nos preocupamos mucho por lo que nuestros hijos ven en televisión. A los pequeños quisiéramos tenerlos confinados a ver Barney, Backyardigans y Plaza Sesamo pero a medida que crecen quieren ver más "programas de grandes" y cambian el "por favor y gracias" del Dinosaurio morado por las patadas voladoras de los Power Rangers.

Despues nos la pasamos todo el tiempo intentando protegerlos de la violencia y el sexo que los acechan dia a dia en la televisión, en los periódicos, en el cine y en Internet y nos ponemos a bloquear canales, cancelar suscripciones a Soho, los llevamos únicamente a ver películas de Pixar y de Disney e instalamos Net Nanny, CyberPatrol, K9, el control parental de Windows y cualquier otro software que nos permita filtrar el peligroso contenido que Internet tiene para nuestros pequeños retoños.

Tememos que el computador que compramos para que fueran los mejores en el colegio se convierta en la puerta de entrada de violadores, secuestradores de niños, travestis y Michael Jackson. Nos preocupa que de tanto jugar Call of Duty agarren a plomo a los compañeritos del colegio el día que le digan cuatro ojos. Dudamos si ver tanta magia en Harry Potter o disfrazarlos en halloween de verdad puede convertirlos en adoradores de Satanás.

Añoramos los tiempos de los abuelos en que los niños eran niños de verdad y jugaban al escondite o iban a pescar al rio y en lugar de pasar las noches en vela chateando por Messenger se escondían bajo las sábanas con una linterna a leer los cuentos de los hermanos Grimm. Ah... esos cuentos que a diferencia de las historias de ahora no estaban plagados de asesinos, ni drogas, ni, brujería, ni nada de eso. Eran simples cuentos de hadas como por ejemplo Blancanieves:

Un día la reina preguntó como siempre a su espejo mágico:
- ¿Quién es la más bella?
Pero esta vez el espejo contestó:
- La más bella es Blancanieves.
Entonces la reina, llena de ira y de envidia, ordenó a un cazador:
- Llévate a Blancanieves al bosque, mátala y como prueba de haber realizado mi encargo, tráeme en este cofre su corazón.

Eh... bueno, si, la madrastra era un poco cruel. Además de eso luego intentó envenenarla con una manzana embrujada porque además de mala era bruja la vieja y...

Ok. Tal vez no fue el mejor ejemplo, pero en el fondo eran historias lindas. Llenas de castillos, princesas y finales felices, y los niños las leían tranquilos, así como tranquilos estaban sus padres de que sus hijos no estaban viendo cuerpos desmembrados en ningún juego de video sino leyendo inocentes cuentos de hadas. Como por ejemplo este otro que también es de los hermanos Grimm, El Enebro:

De un golpe brusco cerró el arca con tanta violencia, que cortó en redondo la cabeza del niño, la cual cayó entre las manzanas. En el mismo instante sintió la mujer una gran angustia y pensó: "¡Ojalá no lo hubiese hecho!". Bajó a su habitación y sacó de la cómoda un paño blanco; colocó nuevamente la cabeza sobre el cuello, le ató el paño a modo de bufanda, de manera que no se notara la herida, y sentó al niño muerto en una silla delante de la puerta, con una manzana en la mano.

Bueno, si, la vieja se arrepintió de haber matado al niño y lo dejó ahí quietecito. Después llegó la hermanita y le dio un coscorrón y se le cayó la cabeza la niña pensó que lo había matado. Como si fuera poco, la madrastra lo picó en pedazos y lo preparó con salsa goulash y se lo dio de comer al papá. La hermanita llorando arrepentida recogió los huesitos y los enterró junto a un Enebro del patio, lo cual hizo que el hermanito reencarnara en un pájaro que al final del cuento mata a la madrastra dejándole caer encima una piedra de molino.

Ok. Otro mal ejemplo... pero a ver, hoy en día los niños pasan mucho tiempo solos en casa y son cuidados por la televisión y el computador, tal vez por eso no pueden establecer lazos tan profundos con sus padres. En cambio en la época de los abuelos, las historias de los cuentos de hadas enseñaban, entre otras cosas, a los niños que sus padres siempre estarían allí para ellos, como apoyo y soporte aún en los malos tiempos. Veamos por ejemplo la famosa historia de Hansel y Gretel:

Hansel y Gretel vivían con su padre, un pobre leñador, y su cruel madrastra, muy cerca de un espeso bosque. Vivían con muchísima escasez, y como ya no les alcanzaba para poder comer los cuatro, deberían plantearse el problema y tratar de darle una buena solución.
Una noche, creyendo que los niños estaban dormidos, la cruel madrastra dijo al leñador:
-No hay bastante comida para todos: mañana llevaremos a los niños a la parte más espesa del bosque y los dejaremos allí. Ellos no podrán encontrar el camino a casa y así nos desprenderemos de esa carga.

Si!! La vieja convence al papá de abandonar a los niños para que la comida alcance para todos!!

¿Parece ser que a la larga esos viejos cuentos infantiles no eran tan inocentes como parecían, cierto? Y la lista es larga... lobos destripados lanzados a pozos, brujas vengativas que condenan a muerte a niñas inocentes porque no las invitaron a una fiesta, padres que le entregaban sus hijas a una bruja a cambio de un par de frutas.

Al parecer los niños de antes no eran tan pendejos para dejarse influenciar por tanta violencia de los cuentos de hadas... ¿cuál es el miedo entonces con los pobres Power Rangers?