Esta mañana estábamos viendo Caillou con el enano (los que no tengan hijos, que hagan clic aquí para saber quién es Caillou) y la historia trataba de que un amiguito de Caillou había perdido un dinosaurio de juguete en el parque. Afortunadamente la solución fue tan sencilla como ir al departamento de objetos perdidos y ahí, obviamente, encontraron el dinosaurio del niño.

Y yo pregunto... ¿será que alguna vez nuestros hijos, o nuestros nietos, alcanzarán a ver un departamento de objetos perdidos en algún almacén o centro comercial de esta ciudad olvidada de Dios?

El viernes pasado, me sucedió algo muy particular en el centro comercial Miramar. Estábamos en Fantasiland y mientras el enano estaba brincando en el trampolín, yo veía como una señora buscaba afanosamente algo en su cartera y se quejaba en voz alta, como para que todos la escucharan, que le habían robado el celular.

La señora se fue para otro lado a hablar con uno de los encargados del parque (supongo que para contarle que le habían robado el celular) y el enano se fue a montar en un carrito en el que encontramos una billetera. Inmediatamente recordé a la señora del celular perdido y se me ocurrió que esa billetera podía ser suya; claro, mientras rebuscaba en el bolso se le cayó la billetera. ¿y qué hice? Lo que cualquier persona honesta hubiera hecho: buscar a la señora y devolverle su billetera.

-Disculpe señora, ¿esta billetera es suya?
-Si!! - gritó la vieja infeliz mientras me la arrebata de las manos de un zarpazo -¿Y dónde está mi celular?

Y ahí si se me fue revolviendo el apellido a mí. Yo que de idiota me pongo a buscarla para devolverle la billetera (que hay que decir, se veía repleta de plata), ahora salgo acusado de robarme el celular.

-Oiga, al menos de las gracias porque encontré su billetera - le dije.

La vieja miserable se dio media vuelta y sin decirme nada más salió del local, mientras yo le gritaba: "ojalá que no encuentre nunca ese puto celular!!!"

Y es que en el fondo la vieja fea no tiene la culpa. En este país en el que el vivo vive del bobo y todo el mundo está pendiente de cómo joden a los otros, la gente no está acostumbrada a encontrarse con buenas personas, con personas honestas, y por eso no saben cómo reaccionar.

Por eso es que aquí nunca funcionaría un departamento de objetos perdidos.

O tal vez si. Tal vez si a algún centro comercial se le ocurre la idea de abrir uno, podamos encontrar la honestidad, le decencia, el civismo y las buenas costumbres que hemos perdido.




La imagen la encontré aquí.



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