Los grandes inventos perduran en el tiempo. Con el tiempo sufren cambios y actualizaciones, pero siempre destinadas a mejorar su funcionalidad.

Veamos por ejemplo algo tan sencillo como las latas de gaseosa. Algunos de ustedes seguramente alcanzaron a conocer las latas de gaseosa (o de cerveza) que se abrían quitando una laminita de aluminio que tocaba desechar. Luego se mejoró el invento y se modificó el sistema evitando así el desecho de la tapita, generando menos basura y facilitando la apertura de la lata.

¿Otro ejemplo? El semáforo.

Por allá en 1868, el señor John Peake Knight inventó un semáforo con linternas de gas, que constaba de dos luces: una roja y una verde, indicando cuando se podía pasar y cuando debían detenerse en una intersección. En 1920, un oficial de policía de Detroit, el señor William Potts, mejoró el invento de Knight añadiendo una tercera luz de color amarillo, para avisar con tiempo cuando el semáforo iba a cambiar de verde a rojo y así permitir que los conductores se prepararan para detenerse.

No tendría sentido volver a las latas de gaseosa con tapita desechable. Tampoco tendría sentido volver al semáforo de dos luces.

No tendría sentido en cualquier lugar del mundo, menos en Barranquilla. Desde hace un par de meses, los dirigentes de esta macondiana ciudad decidieron cambiar el estándar mundial de codificación de las luces del semáforo que indica que:

  • Luz Verde: es para avanzar.
  • Luz Roja: es para detenerse inmediatamente.
  • Luz Amarilla: paso intermedio del verde al rojo, indica que debemos pasar con precaución, cuando está intermitente, y detenernos cuando está fijo, siempre y cuando la velocidad que llevamos nos lo permita.

Pues acá, en esta ciudad del sagrado corazón, el semáforo ya no se comporta así. Si bien en la China, la Conchinchina, la Patagonia y el Tibet, el estándar de codificación de las luces del semáforo es el mismo, en Barranquilla la bella el amarillo es igual que el rojo.

Si señores.

Si ustedes vienen a Barranquilla, van por la calle y el semáforo les cambia a amarillo cuando van a pasar, pues tienen que detenerse o de lo contrario la multa es igual a pasarse un semáforo en rojo. Hemos vuelto al semáforo de 2 luces de 1868.

¿Absurdo? Tal vez. Pero la ley es la ley y hay que cumplirla.

Nuestras autoridades de tránsito, haciendo gala de su infinita sabiduría han decidido cambiar las reglas de codificación mundial de las luces del semáforo en pro de mejorar el flujo vehicular de nuestra ciudad, para evitar accidentes de tránsito y para descongestionar las calles.

Ja! Que risa me da. Las vías de esta ciudad (pueblo diría yo) hace años que se quedaron cortas para el parque automotor que por ellas circula. Se han llenado de mototaxis, de taxis, de buses viejos y ahora de transmetros y calles ridículamente cerradas y reducidas para dar paso a estos monstruos del progreso (pero ese es tema de otro post).

La verdadera razón de cambios tan absurdos como el del significado de las luces del semáforo es llenar los bolsillos de unos cuantos; porque tengan por seguro que ese dinero recaudado no va a parar en equipos o vehículos para el departamento de tránsito, ni en campañas educativas para los conductores, que va... eso queda en el bolsillo de unos pocos.

La solución es construir vías, regular los mototaxis, poner pico y placa para controla la inmensa sobrepoblación vehicular que tenemos en la ciudad, hacer puentes con orejas, tapar los cráteres que inundan nuestras calles... pero no... eso no me toca a mi (dirán algunos) yo me encargo de hacer leyes ridículas y velar por su cumplimiento.

Brûta lex, sed lex.

Imagenes: 
1. Googleada de
aqui y de acá y editada con paint.
2. Googleada de
acá.